Figuras de distintas casas reales se sumaron al entusiasmo por el Mundial 2026 y se mostraron siguiendo de cerca los partidos. Entre ellas se destacaron la reina Máxima y la princesa Ingrid Alexandra.
Las imágenes y gestos públicos reflejaron el impacto global del torneo. La participación simbólica de la realeza contribuye a amplificar la visibilidad del evento.
El fenómeno evidencia cómo el fútbol atraviesa fronteras sociales y culturales. Incluso los ámbitos más tradicionales se ven atravesados por la pasión mundialista.







