La faena de ganado volvió a registrar una disminución, consolidando una tendencia de retroceso en la actividad del sector cárnico. El dato refleja tanto una menor oferta como una caída en la demanda interna, en un contexto económico complejo. La baja impacta en frigoríficos y en toda la cadena productiva vinculada a la carne.

Especialistas del sector señalan que la reducción en la faena está asociada a la pérdida de poder adquisitivo y a cambios en los hábitos de consumo. La menor salida de hacienda también responde a decisiones de productores que buscan resguardar stock ante la incertidumbre. Esto genera tensiones en los precios y en la disponibilidad de productos.

Además, el escenario se ve condicionado por costos de producción en alza y dificultades para sostener márgenes de rentabilidad. La actividad industrial ligada a la carne enfrenta así un panorama de menor dinamismo. La continuidad de esta tendencia podría profundizar el impacto en empleo y exportaciones.

Tendencias