Bajo kilómetros de hielo en la Antártida se encontrarían las raíces de enormes cadenas montañosas que existieron hace entre 650 y 450 millones de años, durante la formación del supercontinente Gondwana. Un nuevo estudio sostiene que esas montañas pudieron alcanzar dimensiones comparables a las del Himalaya y que su erosión tuvo un papel importante en la evolución del planeta.
Los investigadores analizaron circones, pequeños cristales minerales capaces de conservar información sobre la edad y el origen de las rocas. Los resultados indican que la Antártida fue una fuente importante de sedimentos durante el período previo y posterior a la explosión cámbrica, cuando se produjo una rápida diversificación de la vida animal.
La hipótesis plantea que la erosión de las montañas liberó fósforo y hierro en los océanos, favoreciendo el crecimiento de algas y cianobacterias y, con ello, la producción de oxígeno. Los autores aclaran que esto no demuestra que las montañas hayan causado la explosión cámbrica, sino que pudieron generar condiciones ambientales favorables para la aparición y diversificación de formas de vida más complejas.








