La quiebra de SanCor abrió un proceso de venta de activos que despertó el interés de al menos seis empresas, tanto locales como extranjeras. La histórica cooperativa láctea, que atraviesa una crisis profunda, quedó sujeta a un esquema de liquidación que incluye plantas y marcas. El objetivo es encontrar compradores que permitan dar continuidad parcial a la operación.
El proceso se da luego de que la Justicia decretara la quiebra tras el fracaso del concurso preventivo y la imposibilidad de afrontar deudas millonarias. La compañía acumulaba obligaciones significativas y venía de años de caída productiva y financiera. Este deterioro marcó el desenlace de una crisis prolongada.
En este contexto, la disputa entre potenciales compradores refleja el valor estratégico de los activos que aún conserva la empresa. El desenlace será clave para definir el impacto en trabajadores, proveedores y la cadena láctea. El futuro del histórico gigante dependerá de cómo avance este proceso de adjudicación.








