Con la inflación todavía alta, la suba del dólar y señales de enfriamiento del consumo, crece la inquietud en distintos sectores productivos y sociales por el rumbo económico del Gobierno. Empresarios, sindicatos y economistas advierten que la combinación de ajuste fiscal, caída del poder adquisitivo y aumento de tarifas está impactando con fuerza en la actividad interna.

Según datos recientes del INDEC y relevamientos privados, el consumo masivo cayó entre 6% y 8% interanual, mientras que las ventas minoristas encadenan su cuarto mes consecutivo en baja. A la par, la industria manufacturera muestra retrocesos en ramas clave como alimentos, textiles y metalmecánica.

El ajuste y sus consecuencias

Desde el comienzo de la gestión de Javier Milei, el equipo económico —encabezado por Luis Caputo— sostiene un fuerte programa de ajuste del gasto público y búsqueda del equilibrio fiscal.
Sin embargo, la contracara es una profunda contracción del mercado interno y un deterioro de los ingresos reales de los trabajadores.

“Lo que vemos es una economía que se enfría demasiado rápido. No hay señales de reactivación y las medidas de alivio llegan tarde o no alcanzan”, señalaron desde la CGT, que analiza medidas de fuerza si continúa la caída salarial.

Precios y dólar

En los últimos días, la suba del dólar paralelo encendió nuevas alarmas. Aunque el Gobierno insiste en que no hay motivos de fondo para una corrida, en el mercado reconocen que las expectativas siguen inestables y que el Banco Central debió intervenir para contener movimientos bruscos.

La inflación de octubre se habría ubicado en torno al 7%, con aumentos concentrados en alimentos, combustibles y alquileres. “El impacto sobre los sectores populares es brutal, y todavía no se ve el rebote que prometía el oficialismo”, analizó la economista Julia Strada.

Industria y pymes, en alerta

Las cámaras empresarias advirtieron que la demanda interna “se está desplomando” y que muchas pymes no logran sostener niveles mínimos de producción.
“Hay caída de ventas, falta de crédito y aumentos de costos. Si esto sigue así, va a haber más cierres”, alertó Daniel Rosato, de Industriales Pymes Argentinos (IPA).

El humor social

En los barrios y movimientos sociales, también se percibe un crecimiento de la preocupación. Organizaciones de la economía popular denuncian un aumento en la demanda de asistencia alimentaria y reclaman al Gobierno una política más activa para frenar la pobreza.

“El ajuste está pegando fuerte en los sectores más vulnerables. La gente ya no llega a fin de mes”, expresaron desde la UTEP.

Un horizonte incierto

Mientras el Gobierno insiste en que “lo peor ya pasó”, los economistas advierten que la recuperación dependerá de la recomposición del salario y del consumo.
En ese sentido, Página/12 recoge la visión predominante en el sector académico: sin un cambio de rumbo, el riesgo es entrar en una recesión prolongada con tensiones sociales crecientes.

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