El oro y la plata alcanzaron valores históricos en los mercados internacionales, impulsados por la creciente tensión geopolítica y la incertidumbre económica a nivel global. En contextos de inestabilidad, ambos metales suelen consolidarse como activos de refugio, una tendencia que volvió a intensificarse en las últimas semanas.

La demanda de oro creció especialmente por parte de inversores y bancos centrales, mientras que la plata sumó presión alcista por su uso industrial y tecnológico. Analistas señalan que, si el escenario internacional sigue marcado por conflictos y dudas sobre la política monetaria, los precios podrían mantenerse en niveles elevados.

Para los inversores de Argentina, los metales preciosos vuelven a ganar protagonismo como cobertura ante la volatilidad financiera.

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