La tensión geopolítica en Medio Oriente y la situación productiva en Sudamérica vuelven a generar incertidumbre en los mercados internacionales del petróleo, con impacto directo en los precios y en las expectativas de oferta global.

La situación en Irán es uno de los principales focos de atención para los operadores energéticos. Las advertencias sobre posibles conflictos y sanciones elevan el riesgo de interrupciones en una región clave para el abastecimiento mundial, especialmente por su cercanía a rutas estratégicas para el transporte de crudo.

En paralelo, Venezuela continúa generando dudas en los mercados por las limitaciones en su capacidad productiva. A pesar de algunos intentos de reactivación, la producción petrolera del país sigue lejos de niveles que puedan compensar eventuales faltantes en otros puntos del mundo.

Este escenario combinado mantiene una “prima de riesgo” sobre el precio del petróleo, con fuertes oscilaciones y cautela entre los inversores. Analistas advierten que cualquier agravamiento del conflicto en Irán o cambios en el esquema de producción venezolana podrían provocar movimientos bruscos en los valores internacionales del crudo.

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