La medida apunta a reducir el costo de los dispositivos importados y generar mayor competencia en el mercado tecnológico.
El Gobierno argentino anunció la eliminación de aranceles e impuestos que gravaban a los teléfonos celulares, una decisión que busca impactar directamente en los precios finales que pagan los consumidores. La iniciativa se enmarca en una política de desregulación y apertura comercial orientada a abaratar bienes de consumo masivo.
Desde el sector económico señalan que, con menos carga impositiva, los valores de los smartphones podrían comenzar a bajar en las próximas semanas, aunque advierten que el traslado a precios no sería inmediato. Factores como el stock disponible, el tipo de cambio y la estrategia comercial de las empresas también jugarán un rol clave.
La medida fue bien recibida por importadores y usuarios, en un contexto donde los celulares se habían encarecido de forma sostenida en los últimos años. El Gobierno apuesta a que la reducción impositiva impulse el consumo, fomente la competencia y contribuya a moderar la inflación en un rubro de alto impacto cotidiano.








