Las proyecciones privadas anticipan que la inflación de enero volverá a ubicarse en niveles elevados, impulsada principalmente por aumentos estacionales, ajustes en tarifas y servicios regulados y subas en alimentos y bebidas. Si bien algunos rubros mostrarían desaceleración respecto de meses anteriores, el inicio del año suele concentrar correcciones de precios que presionan el índice general.
Entre los factores que más inciden aparecen los incrementos en transporte, educación, salud y servicios públicos, junto con la actualización de contratos y cuotas. A esto se suma el impacto de la estacionalidad en alimentos frescos y turismo, típico del verano.
En paralelo, enero marca el debut de una nueva metodología de medición del índice de precios por parte del INDEC, que actualiza ponderaciones y canastas para reflejar mejor los patrones de consumo actuales. Los especialistas señalan que el cambio metodológico no altera la inflación en sí, pero puede modificar la incidencia de algunos rubros en el resultado final.
Con este escenario, los analistas coinciden en que la evolución de los precios en los próximos meses dependerá de la política de ingresos, la dinámica del tipo de cambio y la continuidad —o no— de los ajustes pendientes en tarifas y servicios.








