Los mercados internacionales de materias primas atraviesan un escenario de debilidad que podría profundizarse en los próximos meses. Petróleo, cobre, oro y alimentos muestran señales de una posible baja adicional en sus precios, impulsada por la desaceleración de la economía global, la menor demanda industrial y la expectativa de un crecimiento más moderado en las principales potencias.

En el caso del petróleo, la combinación de una demanda global más débil y una oferta abundante presiona los valores a la baja. La ralentización de la actividad económica en China y Europa, sumada al aumento de la producción en países no pertenecientes a la OPEP, genera un exceso de oferta que limita cualquier recuperación sostenida del precio del crudo. A esto se suma la cautela de los mercados frente a un consumo energético que no logra despegar al ritmo esperado.

El cobre, considerado un termómetro de la actividad industrial mundial, también enfrenta un contexto adverso. La menor inversión en infraestructura y construcción, especialmente en Asia, reduce la demanda del metal rojo. Analistas advierten que, de mantenerse este escenario, los precios podrían ubicarse en niveles mínimos no vistos en los últimos años, afectando a países exportadores y a empresas vinculadas al sector minero.

El oro, tradicionalmente utilizado como refugio de valor, muestra un comportamiento diferente al de otros ciclos de incertidumbre. La fortaleza del dólar y la expectativa de tasas de interés elevadas por más tiempo reducen el atractivo del metal precioso, ya que encarecen el costo de oportunidad de mantener activos que no generan rendimiento. Este contexto limita el potencial alcista del oro y abre la puerta a nuevas correcciones.

En el mercado de alimentos, la tendencia bajista está asociada a buenas cosechas, mejoras en la logística internacional y una menor presión de costos en algunos insumos clave. Granos y productos agrícolas muestran valores más contenidos, lo que impacta en los ingresos de los países productores pero, al mismo tiempo, contribuye a moderar la inflación global.

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