El sistema financiero atraviesa una transformación profunda en la forma de evaluar a quienes solicitan un préstamo. El recibo de sueldo, históricamente el principal requisito para acceder al crédito, empieza a perder centralidad frente a nuevos métodos impulsados por la tecnología, el análisis de datos y la inteligencia artificial.

Bancos y plataformas digitales incorporaron modelos de evaluación alternativos que permiten analizar el perfil crediticio de una persona a partir de múltiples variables. Entre ellas se encuentran el comportamiento de pagos de servicios, el uso de billeteras virtuales, los movimientos bancarios, la regularidad de ingresos informales e incluso los hábitos de consumo. El objetivo es ampliar el acceso al crédito a sectores que tradicionalmente quedaban fuera del sistema formal.

Estos nuevos sistemas de scoring utilizan algoritmos que procesan grandes volúmenes de información en tiempo real. A diferencia del modelo tradicional, que se apoyaba casi exclusivamente en ingresos declarados y antigüedad laboral, la tecnología permite construir perfiles más dinámicos y personalizados, evaluando la capacidad real de pago y el riesgo crediticio de cada solicitante.

La tendencia beneficia especialmente a trabajadores independientes, monotributistas, emprendedores y personas con ingresos no registrados de manera formal. Para estos grupos, la posibilidad de acceder a un préstamo sin presentar un recibo de sueldo representa un cambio significativo, ya que reduce barreras históricas de exclusión financiera.

Desde el sector financiero advierten que, si bien estas herramientas amplían el acceso, también plantean desafíos en materia de privacidad y uso de datos personales. Por ese motivo, remarcan la importancia de regulaciones claras y de un consentimiento informado por parte de los usuarios, para garantizar transparencia y seguridad en los procesos de evaluación.

En un contexto de avance de las fintech y digitalización de los servicios financieros, el crédito comienza a adaptarse a nuevas realidades laborales y económicas. La tecnología, aplicada al análisis crediticio, redefine las reglas de acceso y marca un cambio de paradigma que promete seguir expandiéndose en los próximos años.

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