El avance de las plataformas de venta online internacionales comenzó a impactar con fuerza en la tradicional Avenida Avellaneda, uno de los principales polos comerciales textiles del país. Comerciantes de la zona advierten una fuerte caída en las ventas y alertan por el posible cierre de locales ante la pérdida de competitividad.
Según referentes del sector, la llegada masiva de productos importados a bajo costo, impulsada por marcas como Shein, modificó los hábitos de consumo. Muchos compradores optan por adquirir indumentaria online, atraídos por precios más bajos y una oferta permanente de novedades, lo que reduce el flujo de clientes en los comercios físicos.
La situación se ve agravada por el aumento de los costos fijos, como alquileres, servicios e impuestos, que presionan sobre la rentabilidad de los negocios. En este contexto, varios comerciantes reconocen que sostener la actividad se volvió cada vez más difícil y que algunos locales ya evalúan bajar las persianas.
Desde el sector reclaman medidas que permitan equilibrar la competencia y sostener el empleo, al tiempo que advierten que la crisis no solo afecta a los comerciantes, sino también a talleres, proveedores y trabajadores vinculados a la cadena textil. La preocupación crece en una zona emblemática del comercio porteño que históricamente fue motor de la economía barrial.








