El presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo atravesaron diciembre sin sobresaltos financieros ni crisis cambiarias, un fenómeno poco habitual en la historia reciente de la Argentina. El último mes del año suele concentrar tensiones económicas vinculadas al déficit fiscal, la emisión monetaria y la presión sobre el dólar.

Según analistas económicos, el resultado estuvo vinculado a una combinación de ajuste fiscal, control del gasto público y una estrategia financiera orientada a evitar desbalances en el mercado cambiario. A diferencia de otros años, no se registraron saltos abruptos del tipo de cambio ni una corrida contra las reservas.

Desde el Gobierno destacaron que la disciplina fiscal y la señal de previsibilidad fueron claves para generar estabilidad en un mes históricamente sensible. En ese marco, subrayaron la importancia de haber cumplido con compromisos financieros y mantener el equilibrio de las cuentas públicas.

El desempeño de diciembre es leído dentro del oficialismo como una señal política y económica relevante, ya que refuerza el mensaje de que el plan económico puede sostenerse incluso en contextos tradicionalmente adversos para la economía argentina.

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