El Gobierno nacional decidió dar de baja un histórico programa de financiamiento destinado a proyectos científicos y tecnológicos, una medida que generó preocupación en universidades, institutos de investigación y organismos del sistema científico. La decisión fue confirmada por fuentes oficiales, que justificaron el cierre en la necesidad de “reordenar prioridades presupuestarias” y avanzar hacia un nuevo modelo de asignación de recursos.

El programa —que desde hace años funcionaba como una de las principales vías de apoyo económico para investigadores y equipos de trabajo— quedará desactivado de forma definitiva, lo que implica la suspensión de convocatorias vigentes y la cancelación de futuras líneas de subsidio bajo ese esquema. Instituciones académicas advirtieron que la medida podría afectar el desarrollo de proyectos estratégicos y comprometer la continuidad laboral de cientos de investigadores.

Según voceros del Ejecutivo, el objetivo es reemplazar el mecanismo actual por un sistema “más eficiente y orientado a resultados”, cuya implementación se anunciará en 2026. Aunque no se difundieron detalles concretos, se anticipó que el nuevo modelo buscará concentrar fondos en áreas consideradas prioritarias y establecer criterios de evaluación más estrictos.

El anuncio generó inquietud en la comunidad científica, que reclama previsibilidad y estabilidad presupuestaria para sostener investigaciones de largo plazo. Mientras tanto, especialistas señalan que la desactivación abrupta del programa podría provocar un freno en proyectos en curso y profundizar la incertidumbre en un sector clave para el desarrollo del país.

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