El Gobierno informó que durante octubre el Sector Público Nacional alcanzó un superávit financiero de $517.672 millones, incluso después de afrontar pagos de intereses superiores a los $306.000 millones. El dato fue interpretado como una señal de consistencia fiscal en medio de un contexto económico desafiante.

El resultado se explica por un superávit primario que rondó los $823.000 millones, impulsado por una fuerte disciplina del gasto público y una recaudación que logró sostenerse pese a la desaceleración de la actividad económica. Para el oficialismo, estos números confirman que el ajuste fiscal está dando resultados y que la administración de recursos avanzó en línea con el objetivo de equilibrio.

Economistas consultados consideran que sostener un superávit incluso después de pagar los intereses de la deuda representa un hito importante dentro del programa económico, sobre todo en un escenario de inflación elevada, tensiones cambiarias y volatilidad financiera. Sin embargo, advierten que estos resultados deben analizarse junto al impacto real sobre el crecimiento, el empleo y la inversión.

El informe también destaca que se acumulan diez meses consecutivos de superávit financiero, algo inusual en las últimas décadas. Para los especialistas, la incógnita principal es si esta tendencia podrá sostenerse sin afectar áreas sensibles del gasto y sin profundizar la recesión que ya atraviesa la economía.

En el corto plazo, el dato aporta aire al Gobierno y mejora su posición ante organismos internacionales y mercados externos, pero la discusión de fondo sigue abierta: cómo combinar equilibrio fiscal con una recuperación económica sostenible.

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