El conflicto rural se agravó tras siete meses de reclamos sin respuesta. Hubo quema de gomas, insultos y un video viral con un pedido desesperado: “¡No jueguen con la vida!”.

La localidad bonaerense de 9 de Julio vivió este lunes una jornada de máxima tensión. Productores agropecuarios, afectados por inundaciones y con sus campos aislados desde hace siete meses, se movilizaron hasta la municipalidad, quemaron gomas en las calles y forzaron la evacuación de las autoridades locales. La intendenta María José Gentile quedó en el centro de la tormenta: fue denunciada penalmente y enfrenta, además, un paro de trabajadores municipales.

El punto de mayor dramatismo quedó registrado en un video que se viralizó en redes sociales. Allí, el productor Pedro Marra, entre gritos y lágrimas, le exigió respuestas a un funcionario: “¡No jueguen con la vida de los humanos!”. La escena se convirtió en símbolo de la desesperación de las familias rurales, que aseguran vivir un “colapso total” de los caminos tras las últimas lluvias.

La protesta comenzó de forma pacífica, pero el clima se tornó violento cuando los productores comprobaron que la intendenta Gentile y su gabinete habían abandonado el edificio, enviando en su lugar a un empleado de bajo rango. “Les pido con respeto que se vayan a la mierda”, increpó otro productor en medio del caos, reflejando la bronca acumulada por meses de gestiones infructuosas.

Desde la Federación Agraria, Patricia Gorza, presidenta de la filial local, afirmó que “se agotaron todas las instancias” y advirtió que si el municipio “sigue con esta actitud, no será la última protesta”. Paralelamente, la denuncia penal contra Gentile por “estrago por inundación e incumplimiento de los deberes de funcionario público” busca dirimir responsabilidades en el manejo del Comité de Cuenca del río Salado.

La crisis se agrava por un frente interno: los empleados municipales iniciaron un paro de 72 horas en reclamo de mejoras salariales, dejando a la administración prácticamente paralizada. Con la intendenta acorralada por las demandas sociales, judiciales y gremiales, 9 de Julio atraviesa una de las semanas más convulsionadas de los últimos años.

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