En medio de una compleja situación económica, el restaurante vegano Amador, ubicado en Palermo y distinguido por su propuesta innovadora, anunció su cierre definitivo. No es un caso aislado: otros establecimientos de renombre como Franca, Sal y La Dolfina, todos recomendados por la Guía Michelin, también bajaron sus persianas. Una de las causas centrales es el impacto del «dólar barato» promovido por el Gobierno de Javier Milei, que generó una fuerte salida de turistas argentinos hacia el exterior y una disminución del turismo internacional, afectando directamente al consumo gastronómico en la ciudad.
Amador fue uno de los exponentes más sofisticados de la cocina a base de plantas en la capital argentina. Su cierre refleja una tormenta perfecta de factores: caída del gasto local, menor afluencia de extranjeros y costos en alza. A través de sus redes sociales, el restaurante comunicó con tristeza que los últimos días de funcionamiento estaban contados, invitando a sus seguidores a una despedida final. Además de la crisis económica, sufrieron un incendio que comprometió aún más la viabilidad del proyecto.
Inaugurado en 2021 tras una inversión de 120 mil dólares, Amador fue el resultado de la colaboración entre chefs, arquitectos y artistas. La propuesta combinaba lo mejor del bodegón porteño con una estética moderna y un menú completamente vegetal, sin imitaciones de productos animales, centrado en sabores auténticos y platos reconfortantes. Fue un emprendimiento que, desde lo conceptual hasta lo gastronómico, ofrecía una experiencia cuidada y distintiva.
La gastronomía porteña atraviesa una transformación forzada. Los restaurantes de alta gama pierden a su clientela habitual –turistas con divisas y locales con alto poder adquisitivo–, mientras los locales de clase media se adaptan o cierran. En este contexto, sobreviven mejor los espacios populares: parripollos, pizzerías y cervecerías que logran mantenerse accesibles para un espectro amplio de consumidores. La escena culinaria de Buenos Aires se redefine, arrastrada por un ajuste que no deja a nadie indemne.








