Después de más de 400 días encerrados, los cinco disidentes venezolanos asilados en la sede diplomática argentina en Caracas recuperaron la libertad. La operación fue ejecutada por Estados Unidos y pone fin a un largo capítulo de tensión con el régimen de Nicolás Maduro.

Magalli Meda, Claudia Macero, Omar González, Pedro Urruchurtu y Humberto Villalobos ingresaron a la embajada el 20 de marzo de 2024, perseguidos por su vínculo con la opositora María Corina Machado. Allí vivieron en condiciones extremas, sin agua ni electricidad, hasta ser liberados este martes y trasladados fuera de Venezuela.

Aunque el régimen chavista intentó presentar la salida como una negociación diplomática, fuentes confirmaron que se trató de una operación internacional liderada por Washington. Marco Rubio, secretario de Estado de Donald Trump, celebró el rescate como un logro “por la libertad y la democracia”.

El deterioro de las condiciones en la embajada, la retirada del personal argentino y el asedio del gobierno venezolano agravaron la situación. Finalmente, la presión internacional y la intervención estadounidense lograron poner a salvo a los opositores, ahora instalados en EE.UU. como símbolo de resistencia al autoritarismo.

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